En el espigón sur del puerto de Castro-Urdiales, encontramos una inmersión fácil pero animada. La mezcla de rocas del espigón y fondos arenosos crea un entorno ideal para observar una gran variedad de peces, cefalópodos y crustáceos. Es una zona muy popular entre los buceadores y perfecta para inmersiones nocturnas.
Junto a los acantilados de Luchana se encuentra la Isla de los Conejos, un lugar de buceo con un fondo rocoso, pequeñas cuevas y canales ideales para la exploración. Las corrientes suelen ser suaves, aunque en ciertas épocas del año pueden intensificarse.
La Ballena de Sonabia es un lugar de buceo al que se llega en barco. Con profundidades de 6 a más de 20 m, ofrece pasillos y formaciones rocosas. Es una zona protegida con una rica vida marina, corrientes suaves y dificultad baja-media, lo que la hace ideal para buceadores de todos los niveles.
También conocida como Bahía de Ostende, esta inmersión comienza en la playa artificial y sigue un paisaje tranquilo donde los fondos arenosos se alternan con formaciones rocosas que crean pasillos naturales. Es ideal para inmersiones de prueba, cursos e inmersiones nocturnas, ya que cada rincón cambia con la luz y revela algo nuevo.
Al noroeste de la bahía de Castro Urdiales, esta inmersión costera explora restos del pasado minero. Grandes anclas marcan el antiguo muelle de carga de mineral. Con una profundidad máxima de 12 m y sin corrientes habituales, es un lugar accesible, ideal para buceadores principiantes.