El atractivo de las inmersiones en El Salvador se debe a su compacta costa del Pacífico, donde la geología volcánica da forma a un espectacular terreno submarino: escarpados arrecifes, pináculos y paredes se precipitan desde playas poco profundas de arena negra hacia el azul más profundo, y los pecios dispersos añaden interés histórico. Los buceadores suelen ver bancos de jureles y pargos, rayas águila y mantas, tortugas marinas y coloridos peces de arrecife; los macroobservadores encontrarán nudibranquios y crustáceos escondidos en grietas. La visibilidad y la temperatura del agua pueden cambiar con el afloramiento estacional, por lo que las condiciones varían desde inmersiones íntimas en el arrecife hasta avistamientos pelágicos más claros.
La mayoría de las inmersiones se realizan desde la costa o en barco desde las ciudades costeras, por lo que los lugares son fáciles de combinar con los viajes por tierra; los auténticos cruceros son raros, pero hay viajes ocasionales a montes submarinos mar adentro. Sorprende a muchos visitantes la proximidad del carácter de los grandes océanos y de la ajetreada vida de los arrecifes a las costas accesibles, lo que convierte a El Salvador en un destino gratificante y variado para los exploradores que disfrutan de los paisajes marinos volcánicos y de las inmersiones relajadas y a la deriva.