Aunque son atrevidos y pueden ser curiosos con los humanos, los tiburones de las Galápagos no suelen ser agresivos, sobre todo cuando se les observa respetuosamente en su entorno natural. Se alimentan de peces óseos, calamares y otros tiburones más pequeños, y desempeñan un papel importante en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas de arrecife. Los encuentros con los tiburones de las Galápagos suelen describirse como majestuosos e intensos, ya que tienden a acercarse a los buceadores manteniendo el contacto visual. Sus elegantes movimientos y su comportamiento confiado los convierten en una especie codiciada tanto por los buceadores de tiburones como por los fotógrafos submarinos.