Algunas especies de gambas de agua dulce se han adaptado a la vida en cuevas subterráneas, donde falta el foco de luz y escasea el alimento. Estos camarones cavernícolas suelen tener la pigmentación y la vista reducidas, y dependen del tacto y de las señales químicas para sobrevivir. Tanto si viven en arroyos abiertos como en sistemas de cuevas ocultas, las gambas de agua dulce desempeñan un papel vital en el mantenimiento de ecosistemas de agua dulce equilibrados y sanos.