Los erizos de mar tienen una estructura de alimentación única conocida como "linterna de Aristóteles", un complejo conjunto de mandíbulas utilizadas para raspar la comida de las rocas y el coral. Sus espinas les protegen de los depredadores y a veces pueden ser venenosas. Aunque son importantes para la salud de los arrecifes, las poblaciones de erizos de mar deben mantenerse equilibradas. Demasiados erizos pueden sobrecargar los hábitats, mientras que los cambios medioambientales, como la contaminación y los cambios climáticos, pueden amenazar su supervivencia.