Martinica ofrece una experiencia de buceo compacta pero ricamente variada, donde la topografía volcánica se encuentra con la vida caribeña. Los buceadores se encuentran con escarpadas paredes de lava, coloridos jardines de coral y pecios dispersos que atraen bancos de jureles, barracudas y rayas. Los arrecifes poco profundos dan cobijo a tortugas carey, tiburones nodriza y vibrantes peces de arrecife, mientras que los canales y pináculos más profundos atraen a pelágicos y avistamientos de grandes grupos. La visibilidad suele ser buena y las corrientes pueden propiciar emocionantes inmersiones a la deriva que exploran espectaculares desniveles y bosques de gorgonias.
Los estilos de inmersión van desde las entradas fáciles desde la costa y los viajes cortos en barco hasta las excursiones de varios días a bordo de embarcaciones que se dirigen a lugares remotos. Lo más destacado de cada temporada es el aumento de la actividad pelágica y el canto de las ballenas en los meses de invierno, y los aficionados a la macroobservación encontrarán caballitos de mar y nudibranquios endémicos en las bahías más tranquilas. La mezcla de formaciones volcánicas, pecios accesibles y condiciones fiables de la isla hacen de Martinica un destino gratificante tanto para buceadores de arrecife relajados como para aventureros en busca de corrientes.