Las ranas suelen tener la piel lisa y son ágiles saltadoras, mientras que los sapos suelen tener la piel más seca y verrugosa y un estilo de vida más terrestre. Muchas especies son excelentes nadadoras y buceadoras, y utilizan sus fuertes patas para escapar de los depredadores y cazar insectos bajo el agua. Como depredadores y presas, las ranas y los sapos desempeñan un papel crucial en los ecosistemas de agua dulce y son importantes indicadores del cambio medioambiental.