El buceo transcurre en el margen entre la arena y la roca, siguiendo el pequeño veril que se forma. El paisaje adopta formas artísticas creando pequeños espacios en los que resulta irresistible echar un vistazo en busca de moradores.
Comenzando muy cerca de la costa, ésta inmersión es ideal para principiantes y niveles intermedios, aunque cualquier buceador puede disfrutarla por su sencillez y la cantidad de vida que se puede ver.
En el inmenso arenal asoma una pared bajo la cual se genera una cornisa que esconde un mar de vida.Disfrutar de la sencillez de esta inmersión y del placer de bucear con total seguridad nos hace ser conscientes de que son muchas las razones de llamar “Islas Afortunadas” a las Canarias.
Esta inmersión es cómoda y lo tiene todo: paredes verticales para buscar vida oculta, inmensos acantilados donde se pueden observar rayas y angelotes, cuevas con todo tipo de fauna, e incluso un pequeño naufragio si se quiere echar un vistazo más de cerca.
En el extremo oeste de la costa de Playa Blanca, el arrecife volcánico gana profundidad de forma progresiva.Interesantes y abruptas formaciones volcánicas. La pendiente permite mucha variedad de niveles de buceo.
Los enormes tubos de un emisario submarino, que se pierden en la inmensidad de la plataforma, sirven de fuente de vida y refugio en esta curiosa y frecuentada inmersión.
Es una inmersión que impresiona inmejorable visibilidad por fuera del espigón, por su sencillez y por la cantidad y variedad de bancos de peces que frecuentan la zona.