Lago de Ostende
Bajo la superficie del Oostvoornse Meer no hay un "lugar de inmersión", sino un archivo. Mucho antes de que se convirtiera en un lago recreativo, este tramo de agua era un traicionero paso hacia el mar abierto. En los antiguos bancos de arena -los tristemente célebres Maas dries- los barcos encallaban, se abrían paso o simplemente desaparecían de la vista. Lo que quedó sigue ahí, donde hoy puedes bucear entre los restos de galeones, balandros e incluso un velero británico de vapor de 1868. Algunos pecios datan del siglo XVII, testigos mudos del comercio, la guerra y la caza de ballenas. ¿Y lo más especial? Gran parte de esa historia está al alcance de la mano desde la orilla. No hace falta barco, sólo un plan... o un scooter